El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió la alta velocidad como un símbolo de orgullo nacional, a pesar de la conmoción provocada por el accidente ferroviario en Adamuz, Córdoba. Durante una comparecencia pública, Sánchez subrayó que el Ejecutivo está asumiendo todas las responsabilidades desde el primer momento de la tragedia y que su prioridad es restablecer la confianza de los ciudadanos en el sistema ferroviario.
Sánchez reconoció que el daño causado por el accidente es irreparable, pero aseguró que el Gobierno actuará con empatía hacia las víctimas, transparencia y eficacia. También expresó su solidaridad con los afectados y agradeció la labor de los servicios de emergencia y de los ciudadanos que colaboraron en las labores de rescate y apoyo.
El presidente insistió en que la alta velocidad sigue siendo una prioridad para el Gobierno, destacando su importancia para la movilidad en España. Afirmó que, mientras se investigan las causas del accidente, el Ejecutivo mantendrá su compromiso con la seguridad ferroviaria y la atención a las familias afectadas.




