El Real Madrid ha anunciado oficialmente su retirada de la Superliga europea, cerrando así el capítulo definitivo de una competición que aspiraba a transformar el fútbol continental. La decisión llega tras meses de conversaciones con la UEFA y la European Football Clubs (EFC), y apenas cinco días después de que el FC Barcelona comunicara su salida del proyecto.
La Superliga fue presentada en abril de 2021 como un torneo cerrado que prometía ingresos millonarios y mayor control para los grandes clubes sobre su futuro económico. Florentino Pérez defendió entonces la iniciativa como una evolución necesaria del modelo vigente, en un contexto marcado por la crisis financiera derivada de la pandemia.
Sin embargo, la oposición frontal de aficionados, ligas nacionales e instituciones deportivas precipitó una cadena de abandonos. Los clubes ingleses fueron los primeros en dar marcha atrás, seguidos por entidades italianas y españolas. Aunque el Tribunal de Justicia de la Unión Europea cuestionó el monopolio de la UEFA, el respaldo institucional nunca se tradujo en un relanzamiento real del proyecto.
Con la salida del Barcelona y ahora la del Real Madrid, la Superliga queda sin sus principales impulsores. El club blanco ha subrayado en su comunicado el compromiso con el mérito deportivo, la sostenibilidad financiera y la mejora de la experiencia de los aficionados, sellando así el final de una de las mayores fracturas recientes en el fútbol europeo.




