El Gobierno español confirmó que no participará en una eventual misión naval de la Unión Europea en el estrecho de Ormuz, en medio de la creciente tensión en Oriente Próximo. Desde el Ejecutivo sostienen que el objetivo debe ser evitar una escalada militar y priorizar la vía diplomática para resolver el conflicto.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, defendió que “no hay que hacer nada que añada todavía más tensión” en una zona clave para el comercio mundial de energía. Según explicó, la posición de España pasa por impulsar la desescalada y favorecer negociaciones que permitan reducir el conflicto.
La propuesta de una misión europea surge en el contexto de la guerra en la región y del riesgo para el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores del transporte mundial de petróleo. Varios países europeos analizan posibles medidas para garantizar la seguridad en la zona, aunque algunos, como España, se muestran reticentes a participar en operaciones militares.




