Una conexión eléctrica de 29 kilómetros bajo el Estrecho de Gibraltar se convirtió en una pieza clave para el sistema energético marroquí. La infraestructura permite a Rabat recibir electricidad de España y estabilizar su red en momentos críticos.
A cientos de metros de profundidad, dos cables eléctricos atraviesan el Estrecho de Gibraltar y conectan las redes de España y Marruecos. La mayor parte de la electricidad circula desde Tarifa hacia territorio marroquí y, en determinados momentos, el enlace llegó a cubrir cerca del 20% de la demanda eléctrica del país. Para España la conexión es relevante, pero para Marruecos representa una infraestructura crítica para garantizar la estabilidad de su sistema energético.
Además de permitir el intercambio de electricidad, la interconexión sincroniza la red marroquí con el sistema europeo y funciona como respaldo ante situaciones de emergencia. Si se produce una falla en un generador o un cambio brusco en la demanda, el enlace permite compensar las variaciones en cuestión de milisegundos. Desde la ruptura de las relaciones energéticas con Argelia en 2021, esta conexión se convirtió además en el principal vínculo eléctrico de Marruecos con el exterior.
El proyecto comenzó a desarrollarse en 1986 y la primera conexión entró en funcionamiento en 1997, con una capacidad de intercambio de 700 megavatios. Ante el crecimiento de las necesidades energéticas marroquíes, España y Marruecos impulsaron posteriormente el Proyecto REMO, que permitió duplicar la capacidad del enlace. La obra demandó una inversión de 115 millones de euros y requirió el tendido de unas 7.000 toneladas de cable entre las costas de Tarifa y Fardioua.
La ampliación tuvo un impacto directo en el desarrollo industrial de Marruecos. La mayor estabilidad de la red eléctrica favoreció la instalación de grandes polos productivos, entre ellos Tánger Med, uno de los principales centros de actividad automotriz y electrónica del país. Según el Banco Mundial, Marruecos cuenta actualmente con uno de los sistemas eléctricos más fiables de África, una ventaja que contribuyó a atraer inversiones industriales.
La importancia de esta infraestructura adquirió una nueva dimensión en medio de la crisis migratoria entre ambos países. Aunque España podría interrumpir técnicamente el suministro, hacerlo supondría un fuerte deterioro de la confianza bilateral y tendría consecuencias económicas y diplomáticas. La interdependencia energética entre ambos países es, por lo tanto, asimétrica: el enlace resulta mucho más determinante para la estabilidad de Marruecos que para España, aunque su utilización como herramienta de presión continúa siendo un escenario controvertido.




