La iniciativa forma parte del plan antitabaco del Gobierno, que pretende reducir la exposición al humo en entornos públicos y promover hábitos más saludables entre la población. Sin embargo, especialistas señalan que prohibir no siempre resuelve el problema de fondo y puede generar desplazamiento del consumo a otros lugares.
Hosteleros y organizadores de eventos alertan de que la medida les obligará a actuar como controladores del consumo, generando tensiones con los clientes y afectando a la experiencia social que ofrecen, especialmente en terrazas y festivales. La Asociación Hostelería de España teme pérdidas significativas si se implementa la norma.
Además, desde el sector turístico se advierte que la prohibición podría desincentivar la llegada de visitantes extranjeros, especialmente británicos, que representan uno de los principales mercados para España, afectando al ocio, la gastronomía y la economía vinculada a los espacios abiertos de recreo.




