El pacto modificado fue aprobado por los países miembros comunitarios a través de un procedimiento escrito, con carácter provisional, y se prevé que sea formalizado próximamente en Bruselas. Para Rabat, el nuevo texto sigue la filosofía de un canje de notas suscrito en 2018 entre ambas partes, reforzando así la continuidad jurídica y política del acuerdo de asociación con la UE.
Uno de los puntos clave del nuevo acuerdo es la confirmación de que las provincias saharauis seguirán disfrutando de tarifas preferenciales en el comercio con la UE, algo que Marruecos consideraba indispensable para legitimar la aplicación del pacto en esos territorios. En su discurso, Burita también recordó que en 2019 el Tribunal de Justicia de la Unión Europea anuló el anterior acuerdo agrícola por no contar con el consentimiento explícito del pueblo saharaui, aunque mantuvo su vigencia extendida por un año para evitar una interrupción abrupta.
El gobierno marroquí sostiene que esta versión revisada honra el apoyo manifestado por varios Estados miembros de la UE hacia su propuesta de autonomía para el Sáhara, formulada originalmente ante Naciones Unidas en 2007. Sus declaraciones subrayan su objetivo de que la cooperación con Bruselas se desarrolle bajo la premisa de “asociación y compromiso”, sin renunciar a sus posiciones históricas sobre el territorio.




