Durante un encuentro con la prensa en la Casa Blanca, Trump calificó a Khashoggi como una persona “extremadamente polémica” y sugirió que muchas personas no le agradaban, restándole peso al asesinato. Afirmó que, en su opinión, el príncipe saudí no tenía conocimiento del crimen y que no veía necesario someterlo a cuestionamientos adicionales.
Por su parte, el heredero saudí reconoció que lo ocurrido fue un “gran error” y dijo que se ha llevado a cabo una investigación interna exhaustiva, comprometiéndose a fortalecer las instituciones del reino para evitar que un hecho similar se repita.
Además, Trump aprovechó la oportunidad para destacar la relación personal con bin Salmán —alabó su labor en materia de derechos humanos— y defendió que Estados Unidos debe mantener un vínculo estrecho con Arabia Saudí, argumentando que es un socio valioso y respetado.




