Tras un grave accidente en 1989 que la dejó en silla de ruedas, Teresa Silva decidió fundar la institución —con el empujón de su padre— para ofrecer deportes adaptados como esquí, navegación o bicicleta, actividades que hasta entonces eran impensables en España para personas con discapacidad.
Hoy la Fundación También se ha convertido en un referente en inclusión, con programas de deporte adaptado, formación de monitores especializados y competiciones. Silva destaca el orgullo de ver “caras de felicidad” y que muchas personas recuperen “una vida normal” gracias al deporte.
La presidenta subraya que la creación de la fundación nunca fue un capricho, sino un proyecto de vida que buscaba transformar oportunidades y demostrar que la discapacidad no limita los sueños ni la participación en la sociedad.




