El gasto militar europeo alcanzó en 2025 su nivel más alto desde la Guerra Fría, impulsado por la guerra en Ucrania y la presión internacional. Los países del continente aumentaron su inversión en defensa un 14% respecto al año anterior.
Según el informe del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, Europa destinó 864.000 millones de dólares a defensa en 2025, cerca de un tercio del gasto global. Este incremento responde tanto al contexto de seguridad como a las exigencias de la OTAN, lideradas en gran parte por Estados Unidos.
El aumento marca un récord no visto desde 1953 y está directamente vinculado al conflicto entre Rusia y Ucrania. La inestabilidad ha generado temor a una expansión del conflicto, con incidentes como incursiones de drones en países cercanos y mayor actividad militar en zonas estratégicas europeas.
Dentro de este escenario, España destacó al elevar su gasto militar hasta los 40.200 millones de dólares, superando por primera vez en décadas el 2% de su PIB. Este crecimiento refleja tanto la presión internacional como una estrategia interna de refuerzo de capacidades defensivas.
A pesar de este aumento, el Gobierno español rechazó elevar el gasto al 5% del PIB, como proponen algunos aliados. Esta postura ha generado tensiones dentro de la alianza, especialmente con sectores que buscan un mayor compromiso en defensa ante el nuevo escenario global.




