Iryo, el operador de alta velocidad con mayoría de capital italiano, se convirtió en protagonista del mayor accidente ferroviario de alta velocidad ocurrido en España, tras el descarrilamiento de uno de sus trenes y el posterior choque con una formación de Renfe. El hecho dejó un elevado número de víctimas y heridos, y generó un fuerte impacto en el sistema ferroviario.
La empresa, que comenzó a operar tras la liberalización del mercado en 2022, aseguró que el tren involucrado contaba con las revisiones técnicas correspondientes y que colabora plenamente con las autoridades para esclarecer lo sucedido. Iryo está participada principalmente por Trenitalia, junto a socios españoles del sector del transporte y la infraestructura.
El accidente abre un escenario de revisión sobre los protocolos de seguridad, el estado de la infraestructura y los controles operativos en la alta velocidad. La investigación oficial buscará determinar responsabilidades y evaluar si existieron fallas técnicas, humanas o del sistema que derivaron en la tragedia.




