La medida se produce en el marco de una crisis intensa en Vox, después de que Ortega Smith fuera suspendido por negarse a ceder la portavocía municipal a la concejala designada por la dirección y de que alegue contar con el respaldo de la mayoría de los ediles del grupo para seguir en el cargo.
Desde el partido se justifica la expulsión por desobedecer las órdenes internas, mientras que Ortega Smith mantiene que no existe normativa que le obligue a abandonar la portavocía y denuncia intentos de purga interna, con la situación sumiendo al grupo municipal en una profunda división.




