Según el organismo, los estudios disponibles demuestran que cambiar completamente de los cigarrillos tradicionales al sistema IQOS reduce significativamente la exposición del cuerpo a químicos dañinos o potencialmente dañinos. Además, la agencia considera que, aun sin estudios epidemiológicos de largo plazo, existe evidencia suficiente para sostener que una disminución en la morbilidad y mortalidad asociada al tabaquismo resulta razonablemente probable en quienes adoptan este tipo de alternativas.
La renovación del estatus MRTP permite que IQOS continúe informando a fumadores adultos sobre estas diferencias en exposición, dentro de un marco regulatorio que prioriza el riesgo relativo. En la práctica, esto refuerza una estrategia de salud pública basada en la diferenciación entre productos con combustión y sin combustión, aunque las autoridades aclaran que no se trata de opciones libres de riesgo.
A nivel internacional, experiencias como las de Japón e Italia muestran caídas sostenidas en el consumo de cigarrillos tras la introducción del tabaco calentado. En paralelo, mercados como España aún presentan un amplio margen de transición, con el cigarrillo concentrando más del 80% del consumo total, lo que abre el debate sobre el rol de la regulación en la evolución del sector.




