España volvió a batir récords de empleo en 2025, superando los 22 millones de afiliados a la Seguridad Social y acelerando la incorporación de inteligencia artificial en las empresas.
Según datos de Eurostat, la productividad española cerró 2025 en 97,6 puntos, tomando como referencia el promedio europeo fijado en 100. Aunque el indicador había logrado recuperarse tras la pandemia y alcanzó 98,6 en 2023, la tendencia volvió a deteriorarse en 2024 y 2025, ampliando nuevamente la brecha con Europa.
El problema, según economistas y dirigentes políticos, responde a una debilidad estructural del modelo económico español. Gran parte del crecimiento reciente se sostiene en el aumento del empleo y de la población activa, especialmente por la incorporación de trabajadores extranjeros, pero no en una mejora de la eficiencia productiva ni del valor agregado por trabajador.
El exsecretario de Estado de Economía y dirigente del Partido Popular, Alberto Nadal, señaló que la economía española “crece en volumen, pero no en productividad”, ya que el aumento poblacional impulsa el consumo y el empleo, aunque no necesariamente eleva los salarios reales ni la capacidad adquisitiva.
Por su parte, la ministra de Inclusión y Seguridad Social, Elma Saiz, destacó que España suma más de medio millón de afiliados por año y que la ocupación alcanzó máximos históricos. Aun así, especialistas advierten que el crecimiento del PIB no se traduce automáticamente en una mejora del bienestar si la productividad permanece estancada.




