La suba del precio del combustible y el encarecimiento de los vuelos reabrieron el debate sobre la fragilidad del modelo turístico español. Especialistas del sector advierten que la dependencia de factores externos, como la conectividad aérea o los conflictos geopolíticos.
La experta en turismo y comunicación Jennifer Peral sostuvo que la actual crisis expone problemas estructurales que el sector arrastra desde hace años. Según explicó, España continúa siendo un destino atractivo y seguro frente a otros mercados internacionales, aunque ese beneficio no impacta de igual manera en todos los destinos turísticos ni en todos los segmentos de viajeros.
El encarecimiento de los vuelos comienza además a modificar el perfil del turista. Los viajeros con menor poder adquisitivo, que accedían a viajes gracias a las tarifas low cost, son los más afectados por la suba de precios. En cambio, quienes mantienen sus planes de viaje suelen tener mayor capacidad económica y demandan experiencias más exclusivas, con mejores servicios y propuestas diferenciadas.
En este contexto, los especialistas señalan que los destinos y empresas mejor preparados serán aquellos capaces de competir a través del valor agregado y no solamente por volumen de visitantes. Hoteles, restaurantes y operadores turísticos que apuesten por la calidad, la autenticidad y experiencias especializadas podrían verse beneficiados frente a un eventual retroceso del turismo masivo tradicional.
Peral también remarcó la importancia de una gestión más equilibrada de los destinos turísticos. La concentración excesiva de visitantes en determinadas ciudades genera problemas de saturación, vivienda y convivencia. Por eso, destacó la necesidad de impulsar estrategias que distribuyan mejor la demanda, promuevan destinos emergentes y fortalezcan el turismo de proximidad, con el objetivo de construir un modelo más resiliente y menos expuesto a futuras crisis internacionales.




