España logró reducir el tiempo promedio para que los nuevos medicamentos lleguen a los pacientes, aunque todavía se mantiene por encima de los plazos establecidos por la Unión Europea.
El retraso está vinculado principalmente a los procesos de evaluación, financiación y negociación de precios que deben atravesar los medicamentos antes de incorporarse al sistema sanitario. Aunque el país mostró avances en agilizar estos trámites, especialistas del sector advierten que la demora continúa afectando especialmente a pacientes con enfermedades graves o poco frecuentes, que dependen de terapias innovadoras para mejorar su calidad de vida.
El informe también señala diferencias importantes respecto a otros países europeos. Mientras algunas naciones logran incorporar tratamientos en menos de un año, España todavía enfrenta obstáculos administrativos y presupuestarios que ralentizan la disponibilidad de nuevas terapias. A pesar de ello, la tendencia reciente muestra una mejora progresiva en comparación con períodos anteriores.
Las compañías farmacéuticas y organizaciones sanitarias reclaman una mayor coordinación entre organismos reguladores y una simplificación de los procesos de aprobación. El objetivo es reducir los tiempos de espera y acercarse a los estándares fijados por la normativa europea, que busca garantizar un acceso más rápido y equitativo a los medicamentos innovadores en todos los países miembros.




