Entre las iniciativas más destacadas figura la ampliación de los espacios libres de humo, que ahora incluirán lugares como playas, terrazas de bares y restaurantes, coches de trabajo e incluso zonas abiertas en celebraciones y eventos sociales. Esta medida aplicará tanto a los cigarrillos de toda la vida, como a los productos que han surgido como alternativas menos dañinas que el cigarrillo. Otra de las medidas propuestas en el paquete normativo consiste precisamente en regular a estos últimos de la misma forma que el cigarrillo.
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha explicado que estas medidas buscan reforzar la protección de la salud pública e incentivar el abandono del tabaquismo. Sin embargo, las medidas anunciadas han causado rechazo en algunos sectores, como el de la hostelería, que defiende que la prohibición de fumar en terrazas de bares y restaurantes afectará a su negocio y solo desplazará el problema a unos metros, generando nuevos problemas de convivencia y convirtiendo a sus trabajadores en vigilantes. El paquete normativo también ha generado debate en la comunidad científica, donde una parte defiende que aplicar la misma regulación a los productos menos dañinos que al cigarrillo únicamente desincentiva que los fumadores se pasen a mejores productos como el cigarrillo electrónico o el tabaco calentado.
Otra de las medidas planteadas por Sanidad que también ha causado gran revuelo es la implantación del empaquetado genérico, suprimiendo los logotipos, colores y diseños distintivos de las cajetillas. Aunque esta medida responde a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, su eficacia ha sido puesta en duda tras el reconocimiento público por parte de la ministra de Salud de Francia de que la medida no logró los resultados esperados en su país.




