Se demostró que las alternativas sin combustión reducen el daño y el gasto sanitario asociado al tabaco, lo que también permitiría evitar miles de hospitalizaciones por enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
Un estudio publicado en el British Journal of Healthcare revela que el Reino Unido podría ahorrar hasta 600 millones de libras anuales si los fumadores sustituyeran el cigarrillo tradicional por productos de menor riesgo, como los dispositivos sin combustión.
Según la investigación, estas alternativas reducen significativamente el daño asociado al tabaco y, con ello, el gasto sanitario derivado de enfermedades relacionadas con el consumo. Además, su uso permitiría evitar miles de hospitalizaciones por afecciones respiratorias y cardiovasculares.
Los datos también muestran que, en aquellos países donde se promueve el uso responsable de estos productos, se registran menos casos de enfermedades respiratorias y una reducción en la tasa de tabaquismo.
Expertos señalan que cerrarle la puerta a estas alternativas no solo limita las opciones de los fumadores, sino que también supone renunciar a una mejora real en la salud pública. El mensaje del estudio es claro: avanzar hacia políticas más abiertas y basadas en la evidencia podría traducirse en vidas más sanas y sistemas sanitarios más sostenibles.




