Un relevamiento realizado a más de 500 familias españolas dejó en evidencia una brecha entre las principales inquietudes de los padres y las prioridades de la agenda pública. La salud mental de los hijos, el acoso escolar, el consumo de drogas duras —como la cocaína— y el acceso a contenidos pornográficos encabezan la lista de preocupaciones.
Pese a ello, gran parte de las políticas y campañas estatales siguen enfocadas en el control del uso de vapeadores o tabaco calentado, problemáticas que las familias ubican muy por detrás en su escala de prioridades. Esta desconexión genera frustración entre padres y madres, que reclaman medidas más concretas y efectivas frente a los desafíos que realmente afectan el bienestar de los jóvenes.
El estudio plantea la necesidad de una revisión profunda de las estrategias públicas vinculadas a infancia y adolescencia. Las familias demandan que las decisiones legislativas se basen en evidencias y respondan a las preocupaciones sociales reales, en lugar de centrarse en debates secundarios que poco aportan a la protección integral de los menores.




