La decisión se tomó por recomendación de los organismos de seguridad, que advirtieron sobre riesgos potenciales vinculados a protestas y tensiones recientes en Europa. Aunque el club valenciano intentó encontrar alternativas para permitir el ingreso de sus abonados, finalmente aceptó jugar sin espectadores para evitar cualquier tipo de incidente.
Desde la organización del evento se priorizó la preservación del personal, los jugadores y los trabajadores involucrados. La medida también busca evitar aglomeraciones alrededor del estadio, ante la posibilidad de manifestaciones vinculadas a la situación en Medio Oriente.
Este escenario se suma a otros episodios en el continente donde eventos deportivos debieron adaptarse por razones de seguridad. Tanto la Euroliga como los clubes implicados esperan que las próximas jornadas puedan desarrollarse con normalidad, aunque por ahora prevalece un clima de cautela.




