La diferencia en la esperanza de vida entre barrios cercanos de Madrid puede alcanzar hasta tres años, influida por factores como el entorno urbano, la limpieza y la presencia de zonas verdes, según expertos en salud.
El psiquiatra José Luis Marín explica que áreas separadas por la calle Bravo Murillo, como Tetuán y Chamberí, presentan notables diferencias en calidad de vida. Estas desigualdades se reflejan en aspectos cotidianos como la limpieza urbana o el nivel socioeconómico, que terminan impactando en la salud de los residentes.
Estudios de la Comunidad de Madrid muestran que distritos con menores ingresos registran mayores tasas de mortalidad, una tendencia que se acentuó durante la pandemia de COVID-19. En contraste, zonas con mayor renta, como Pozuelo de Alarcón, presentan mejores indicadores de salud frente a otras como Parla.
El especialista destaca la llamada “regla del 3, 30, 300”, que vincula el bienestar con el acceso a la naturaleza: ver al menos tres árboles desde casa, contar con un 30% de áreas verdes en el entorno y vivir a menos de 300 metros de un parque. Este modelo se asocia con menos hospitalizaciones y una reducción en el consumo de antidepresivos.
Las conclusiones apuntan a que las desigualdades sociales y urbanísticas tienen un impacto directo en la salud. La falta de espacios verdes y las condiciones del entorno no solo afectan la calidad de vida, sino que también pueden acortar la esperanza de vida, evidenciando el peso del lugar de residencia en el bienestar de la población.




