El Tribunal Supremo de Estados Unidos mostró un marcado escepticismo ante los argumentos de la defensa de Donald Trump, que busca mantener su potestad para imponer aranceles bajo la Ley de Poderes Económicos en Emergencias Internacionales. Varios jueces advirtieron que esta norma no fue diseñada para cuestiones comerciales y que el Congreso es quien debe decidir sobre impuestos y gravámenes.
Durante la audiencia, los magistrados —incluidos algunos de tendencia conservadora— plantearon dudas sobre si el Ejecutivo había excedido sus atribuciones. La jueza Sonia Sotomayor recordó que los aranceles son una herramienta fiscal y que su uso discrecional podría sentar un precedente peligroso para futuros gobiernos.
Un fallo en contra de Trump podría debilitar su política económica y comercial, generando incertidumbre en los mercados internacionales. Además, abriría la puerta a posibles demandas por parte de empresas afectadas y obligaría a redefinir la estrategia arancelaria de Estados Unidos frente a sus principales socios.




