China ha iniciado conversaciones formales con la Organización Mundial de la Salud para abordar el creciente debate global sobre la regulación de los vapers y otros dispositivos electrónicos de nicotina. Pekín busca defender su posición como principal productor mundial y evitar restricciones comerciales que puedan afectar a una industria que ha experimentado una expansión meteórica en la última década.
En paralelo, España observa con atención un fenómeno que podría impactar su mercado: la inminente llegada de una avalancha de vapers fabricados en China. Según operadores del sector, la apertura de nuevas rutas comerciales y el aumento de la oferta asiática anticipan un escenario de competencia intensa, marcado por dispositivos más económicos y con diseños cada vez más sofisticados.
Este flujo potencial alimenta el debate interno sobre la necesidad de reforzar controles sanitarios y aduaneros, especialmente ante la irrupción de modelos desechables de alta nicotina que preocupan a las autoridades sanitarias europeas. La combinación de alta demanda, precios bajos y regulaciones desiguales entre países añade presión al mercado español.
Mientras China intenta influir en la agenda regulatoria internacional para evitar medidas más restrictivas, España se prepara para gestionar un aumento significativo de productos que podrían transformar el panorama de consumo de nicotina. La negociación en la OMS y el movimiento del mercado apuntan a un cambio de equilibrio que podría sentirse en toda Europa.




