En las últimas semanas, líderes europeos y de Estados Unidos evaluaron propuestas que implican que Ucrania podría tener que asumir concesiones territoriales para poner fin a la guerra. Este planteo, impulsado principalmente desde Washington, abrió un debate interno en los gobiernos aliados sobre los límites de una negociación con Moscú.
El cambio supone un quiebre respecto a la línea que la Unión Europea sostuvo desde el inicio de la invasión, cuando defendía como innegociable la recuperación total del territorio ucraniano. Países como Alemania, Francia y el Reino Unido comenzaron a estudiar borradores que contemplan estas cesiones, generando inquietud en sectores más reticentes del bloque.
Aunque no existe un acuerdo cerrado y las conversaciones continúan, la presión por encontrar una salida diplomática llevó a varios gobiernos occidentales a admitir que la guerra podría resolverse con un compromiso territorial. Desde Kiev, en cambio, remarcan que cualquier definición deberá ser tomada por la ciudadanía ucraniana y no impuesta desde el exterior.




