Donald Trump anunció el nombramiento del gobernador de Luisiana, Jeff Landry, como enviado especial para Groenlandia, con el objetivo de impulsar los intereses estratégicos de Estados Unidos en la región. La designación refuerza el interés histórico del expresidente por la isla, clave por su ubicación geopolítica y sus recursos naturales.
Landry mantendrá su cargo como gobernador mientras asume este rol de carácter voluntario. Tras el anuncio, expresó que trabajará para fortalecer los vínculos con Groenlandia, una declaración que volvió a encender el debate internacional sobre la influencia estadounidense en el Ártico.
La decisión generó preocupación en Dinamarca, que recordó que Groenlandia forma parte de su Reino y exigió respeto por su integridad territorial. El movimiento de Trump se da en un contexto de creciente competencia global en el Ártico, donde las potencias buscan ampliar su presencia estratégica.




