Según un informe presentado en el congreso de la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL) en Castellón, el país lidera la pobreza infantil en la Unión Europea, con un 28,4% de menores en situación de pobreza.
El encuentro, inaugurado por la reina Sofía, reunió a responsables de bancos de alimentos y expertos sociales para analizar cómo combatir simultáneamente la inseguridad alimentaria y el desperdicio. Actualmente, los bancos de alimentos atienden a cerca de un millón de personas, muchas de ellas familias trabajadoras que no logran cubrir necesidades básicas debido al encarecimiento de la vivienda, la inflación y la precariedad laboral.
En 2025, estas entidades distribuyeron más de 106.000 toneladas de alimentos a través de miles de organizaciones sociales, apoyadas en gran parte por voluntariado. Sin embargo, su papel sigue siendo objeto de debate, ya que algunos sectores consideran que funcionan como un parche ante fallos estructurales del sistema de protección social.
Mientras tanto, nuevas iniciativas y cambios normativos buscan mejorar la redistribución de excedentes alimentarios y reducir el desperdicio, aunque su aplicación aún es desigual en las distintas comunidades autónomas.
En conjunto, el informe destaca una paradoja persistente: un país con recursos suficientes para alimentar a toda su población, pero con amplios sectores que no pueden acceder de forma estable a una alimentación digna.




