Este aumento ha generado preocupación en sectores como el transporte, la hostelería y la alimentación, que ya venían arrastrando dificultades por el encarecimiento de la energía y la pérdida de poder adquisitivo de los hogares. Los sindicatos piden medidas para contener precios, mientras que las patronales insisten en la necesidad de estabilidad fiscal.
Desde el Ministerio de Economía aseguran que la inflación está bajo control comparada con otros países europeos y destacan el crecimiento sostenido del empleo. Sin embargo, advierten que factores externos como la inestabilidad en Oriente Medio o los costes logísticos podrían seguir presionando los precios en los próximos meses.
Además, se anunció que el Gobierno trabaja en una nueva ronda de ayudas específicas para sectores especialmente afectados, como la agricultura, con el objetivo de mitigar los impactos en la cadena de suministro y estabilizar los precios en origen.




