La ofensiva política contra el Gobierno se intensifica tras la renuncia de Santos Cerdán y las ramificaciones del caso Koldo en la comunidad foral de Navarra. La dimisión de Ramón Alzórriz, número dos del PSN, ha reavivado las sospechas sobre la implicación directa del PSOE en presuntas prácticas corruptas ligadas a adjudicaciones de obra pública. Mientras tanto, el Partido Popular presiona con fuerza, pidiendo elecciones anticipadas en Navarra y dibujando al PSOE como un partido “en fase de destrucción”.
Desde dentro de la coalición gubernamental, las señales de incomodidad son cada vez más visibles. Yolanda Díaz ha advertido que habrá “un problema” si no se garantiza limpieza interna en el PSOE, mientras otros miembros de Sumar exigen transparencia total y asunción de responsabilidades. Algunas formaciones que integran el grupo parlamentario, como Més o Compromís, ya se plantean tomar distancia, y el bloque se resquebraja en medio de la crisis.
El malestar también se extiende entre los aliados externos. ERC y EH Bildu piden al presidente que actúe con firmeza ante lo que consideran un deterioro institucional, mientras Coalición Canaria y el PNV exigen explicaciones claras y una gestión más transparente. De hecho, el PNV ha respaldado una moción del PP en el Congreso que obliga a Sánchez a comparecer de forma urgente por la trama Koldo, lo que supone un aviso serio para la estabilidad parlamentaria del Ejecutivo.
A pesar del ruido y las grietas, el núcleo del Gobierno mantiene su hoja de ruta. La vicepresidenta María Jesús Montero y otros ministros insisten en que seguirán gobernando con determinación y buscan nuevos apoyos para sacar adelante su agenda legislativa. Félix Bolaños asegura que la mayoría de investidura aún se sostiene, y Ana Redondo remarca que agotar la legislatura es “lo más responsable”. En público y en privado, el mensaje de Sánchez es claro: no piensa irse antes de 2027.
Fuente: https://efe.com/espana/2025-06-19/gobierno-socios-inquietud-caso-koldo/




