Un exempleado del Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló que altos cargos alentaban a desobedecer decisiones judiciales desfavorables en procesos de deportación. Según su testimonio, uno de los funcionarios llegó a decir: “Que se jodan”.
La denuncia surgió tras la expulsión irregular de Kilmar Abrego García, un migrante enviado a El Salvador a pesar de una orden judicial que lo protegía. El exempleado, que reconoció el error, fue despedido poco después de admitirlo ante sus superiores.
En una carta pública, el exfuncionario detalló un patrón de expulsiones aceleradas y desobediencia deliberada a la justicia. El caso genera preocupación por el respeto al Estado de derecho y los derechos humanos en la política migratoria estadounidense.




