Carlos Cuerpo ha decidido dar el paso. El ministro de Economía presentó este viernes su candidatura para presidir el Eurogrupo, el órgano informal que agrupa a los responsables de Finanzas de los países del euro. El propio Cuerpo desveló días atrás que Pedro Sánchez le animó a aspirar al cargo, un puesto al que España ha aspirado sin éxito en otras ocasiones. Ahora la ambición del Gobierno es hacerse con una silla clave en la arquitectura del euro en un contexto de incertidumbre económica y política.
No será fácil. La mayoría de gobiernos de la eurozona están en manos de partidos conservadores y liberales, y el actual presidente del Eurogrupo, el irlandés Pascal Donohoe, ha confirmado que buscará la reelección con un “alto nivel de apoyo” entre sus colegas. Además, España ya cuenta con una fuerte presencia institucional en la UE: Teresa Ribera como vicepresidenta de la Comisión Europea y Nadia Calviño al frente del Banco Europeo de Inversiones, algo que podría restar opciones a la candidatura de Cuerpo por razones de equilibrio entre países.
Aun así, existen factores que juegan a su favor. Varios gobiernos de coalición, como el alemán, tienen ministros socialdemócratas en carteras clave, lo que podría abrirle puertas al candidato español. Además, en el sur de Europa, algunos ejecutivos podrían ver con buenos ojos que el liderazgo del Eurogrupo recaiga en un país con realidades económicas similares. En ese sentido, la propuesta de España se presenta como una oportunidad para dotar al foro de una mirada más integradora.
La votación definitiva tendrá lugar en julio, tras el cierre del plazo de presentación de candidaturas este viernes. Mientras tanto, las grandes capitales europeas, incluida Madrid, se mueven con discreción para asegurarse los apoyos necesarios. En juego está no solo la presidencia del Eurogrupo, sino también la orientación política de la gestión económica de la eurozona en una etapa clave para su futuro.




