La organización fundada por el chef asturiano José Andrés, World Central Kitchen (WCK), ha dejado de cocinar en la Franja de Gaza al no poder acceder a nuevos alimentos. Los camiones cargados con ayuda humanitaria están parados en la frontera a causa del bloqueo de Israel, impidiendo el funcionamiento de las cocinas que ofrecían miles de comidas calientes al día.
“Nos hemos quedado sin comida en Gaza”, advertía José Andrés en sus redes sociales, denunciando también un fuerte deterioro de la seguridad y restricciones que impiden desplazamientos seguros para su personal. Aunque aún reparten pan y agua, la situación es insostenible sin una autorización inmediata que permita la entrada de alimentos.
La organización humanitaria ya sufrió una paralización anterior de doce semanas por razones similares, entre marzo y mayo. En esta ocasión, el colapso se produce en un contexto de intensificación militar israelí, que en abril costó la vida a siete miembros de WCK, incluido un británico, tras un ataque aéreo.
Israel sostiene que las condiciones de seguridad no permiten garantizar la distribución humanitaria, mientras solo una organización ha logrado introducir ayuda desde el exterior. Desde WCK se insiste en la necesidad de convoyes más pequeños, rutas libres y horarios seguros para seguir alimentando a la población gazatí, que sigue atrapada entre las bombas y el hambre.




