España ha registrado un crecimiento económico del 3% anual desde 2024, situándose como la economía con mayor expansión de Europa, según datos recientes de analistas económicos. Este desempeño supera con creces el promedio de la eurozona, que se mantiene en torno al 1%.
Entre los factores que explican este repunte destacan el turismo, que ha recuperado cifras prepandemia, y la inversión procedente de fondos europeos, especialmente en infraestructuras y energías renovables. Sin embargo, el motor más relevante ha sido la inmigración: desde 2022, alrededor de 600.000 personas al año han llegado al país, en su mayoría en edad laboral.
La afluencia de nuevos trabajadores ha llevado el empleo a niveles récord y ha sostenido el consumo interno, consolidando un círculo virtuoso que impulsa el crecimiento económico. Este fenómeno ha beneficiado tanto a sectores tradicionales como a nuevas industrias emergentes vinculadas a la transición energética y digital.
No obstante, los expertos advierten que el modelo económico necesita mejoras en productividad y en la oferta de vivienda y servicios accesibles para garantizar la sostenibilidad del crecimiento. El desafío es mantener el dinamismo sin generar tensiones sociales ni sobrecargar los recursos públicos.




