Desde sus inicios, Rosalía ha hecho de cada álbum una exploración distinta. En Los Ángeles y El mal querer fusionó tradición y modernidad, mezclando el flamenco con sonidos urbanos y una imagen cargada de simbolismo. Aquella etapa la consolidó como una de las artistas más innovadoras del panorama internacional.
Con Motomami, llevó su universo a otro extremo: exceso, velocidad y una estética motera dominada por el cuero, los cascos y la actitud desafiante. Esa combinación de energía y libertad marcó un antes y un después tanto en su música como en su identidad artística.
Ahora, vestida de blanco y con un aura más introspectiva, Rosalía abraza un minimalismo místico en Lux. Su nueva etapa promete ser más luminosa, centrada en la emoción y el equilibrio, donde la moda y el arte vuelven a convertirse en vehículo de expresión personal.




