El papa León XIV presidió en Madrid una multitudinaria celebración del Corpus Christi en la Plaza de Cibeles, donde invitó a los fieles a redescubrir una fe viva y activa.
Durante la misa y la posterior procesión, el pontífice destacó el valor histórico y espiritual de las tradiciones religiosas españolas, señalando que la fe no debe entenderse como un “museo del pasado”, sino como una “escuela de vida” capaz de transformar a las personas y a la sociedad. Subrayó además que la Eucaristía no es solo un rito, sino un encuentro cotidiano con una presencia viva.
León XIV afirmó que Cristo “camina por las calles” y se hace presente en la vida diaria, especialmente en los más necesitados, y llamó a los fieles a dejarse transformar por ese mensaje. En su homilía, insistió en que la fe debe expresarse en compromiso social, servicio al prójimo y construcción del bien común, evitando una religiosidad encerrada en lo privado.
El papa también vinculó la celebración del Corpus Christi con la tradición española, recordando su riqueza cultural y su arraigo popular, pero advirtió que esa herencia debe mantenerse como una experiencia viva y no como un simple recuerdo ceremonial. En ese sentido, pidió a los católicos “cambiar la mirada” y vivir una fe que impulse a la acción.
Finalmente, León XIV exhortó a los fieles a beber de la “fuente eucarística” para convertirse en agentes de esperanza en la sociedad. Citó a figuras como san Manuel González y san Juan de la Cruz como ejemplos de una espiritualidad profunda, capaz de sostener la fe tanto en la vida cotidiana como en los momentos de sufrimiento.




