El proyecto, considerado uno de los más ambiciosos en el mercado estadounidense de renovables, había sido presentado como un pilar clave en la transición energética del país. La paralización supone un golpe para Orsted, que ya venía arrastrando dificultades en varios desarrollos en Norteamérica por problemas regulatorios y financieros.
Según la firma danesa, la suspensión no responde a fallos técnicos ni ambientales, sino a trabas administrativas que bloquean la conexión y operación de la infraestructura. La incertidumbre legal y política en torno al sector renovable en Estados Unidos incrementa así la presión sobre Orsted y otras compañías europeas con fuerte presencia en la región.
El derrumbe bursátil refuerza las dudas de los inversores sobre la solidez de la compañía, que ya había sufrido retrocesos en años anteriores. Analistas advierten que, si no se logra una solución rápida, el freno a este proyecto podría comprometer la confianza en el despliegue de la eólica marina a escala global.




