El cigarrillo tradicional es responsable de más de ocho millones de muertes al año en todo el mundo, según la OMS. El humo del cigarrillo contiene más de 7.000 sustancias químicas, de las cuales al menos 70 son cancerígenas. Fumar multiplica por 22 el riesgo de padecer cáncer de pulmón y está directamente relacionado con enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, EPOC, bronquitis crónica y diversos tipos de tumores.
Frente a este escenario, los nuevos productos como los vapers y el tabaco calentado han surgido como una alternativa menos nociva para los fumadores que buscan abandonar el tabaco tradicional. Según expertos y numerosos estudios científicos, aunque el vapeo no es inocuo, sí es sin lugar a duda mucho mejor que fumar cigarrillos. Hay algunas voces que aluden al peligro de la nicotina, un componente presente tanto en los cigarrillos como en los nuevos productos, pero la realidad avalada por la ciencia es que la nicotina no es la causa directa de las enfermedades asociadas al fumar y no causa cáncer. El verdadero daño proviene de la combustión del tabaco y de los miles de compuestos tóxicos liberados en el humo del cigarrillo.
Autoridades sanitarias como la de Reino Unido han señalado que vapear puede ser hasta un 95 % menos perjudicial que fumar y cada vez son más los gobiernos que reconocen que sustituir el cigarrillo por otros productos sin combustión puede representar un paso positivo en la mejora de la salud individual y colectiva.




