Bruselas planea actualizar por primera vez en más de una década la fiscalidad del tabaco, con un incremento medio del 139% en los impuestos a cigarrillos, del 258% para el tabaco de liar y del 1.090% en puros. Aunque la propuesta aún no tiene fecha oficial de presentación, se espera que llegue en julio y requerirá el respaldo unánime de los 27 Estados miembro para salir adelante. La Comisión justifica el plan como vía para mejorar la recaudación y luchar contra la fragmentación del mercado.
En España, la reforma tendrá un impacto directo en el bolsillo: las cajetillas de cigarrillos subirán hasta los 7 euros y las bolsas de tabaco de liar de 30 gramos pasarán de costar 6,60 a 10,60 euros. El Ministerio de Hacienda apoya la medida, que contribuiría a financiar el próximo marco presupuestario de la UE. Otros países, como Francia o Italia, verán también subidas notables, aunque sus precios ya eran más altos que en el mercado español.
El momento elegido ha despertado críticas desde la industria y algunos Estados miembro, que denuncian que la subida de impuestos agravará un problema ya existente: el contrabando. En 2024, el consumo ilegal de tabaco en la UE alcanzó los 38.900 millones de cigarrillos, dejando un agujero fiscal de casi 15.000 millones de euros. Francia, Países Bajos y España encabezan la lista de países más afectados por esta economía sumergida.
Por ello, varios gobiernos —entre ellos el español— han reclamado a Bruselas una reforma urgente que contemple también medidas contra el fraude, no solo subidas de impuestos. En mayo, quince Estados enviaron una carta conjunta a la Comisión criticando la parálisis legislativa y exigiendo una armonización fiscal eficaz que tenga en cuenta la expansión de nuevos productos como los vapeadores. Aseguran que el marco actual, vigente desde 2011, está completamente desfasado para los retos del mercado actual.




