Bruselas advierte que la sobreproducción del gigante asiático está afectando la competitividad de la industria siderúrgica europea, poniendo en riesgo miles de empleos y la viabilidad de un sector clave para la transición industrial.
La medida contempla una reducción del 47% en los volúmenes de importación libres de aranceles, lo que implicaría un endurecimiento significativo del acceso al mercado comunitario. Con esta política, la Unión Europea busca reemplazar la actual salvaguardia comercial, que expira en 2026, y establecer un nuevo marco más estricto para evitar el ingreso masivo de acero a precios subsidiados o por debajo del costo de producción.
Fuentes comunitarias explicaron que la propuesta incluye incentivos y beneficios para los productores europeos, con el fin de fortalecer las cadenas de suministro internas y promover inversiones en acero verde y procesos de baja emisión de carbono. Esta orientación forma parte del plan europeo para asegurar la autonomía estratégica en sectores industriales sensibles.
Además, la Comisión Europea intenta alcanzar un acuerdo con Estados Unidos para coordinar medidas conjuntas contra la competencia desleal de terceros países. El bloque busca así consolidar una posición común que permita estabilizar los precios globales del acero y proteger el empleo en ambas regiones.




