El anuncio de la OMS de reducir la cantidad de puntos de venta de tabaco ha generado preocupación en el sector de los estanqueros en España. Según la Unión de Asociaciones de Estanqueros de España, esta medida, que busca frenar el consumo, podría tener efectos contrarios, impulsando el comercio ilegal y afectando la recaudación fiscal.
En Francia, donde ya se implementaron políticas similares, el contrabando de cigarrillos alcanza el 38 % del mercado, un dato que el sector español cita como advertencia. Los estanqueros sostienen que el cierre de locales regulados no solo perjudicaría la economía formal, sino que también pondría en riesgo la salud pública, al fomentar canales de venta sin control ni protección al menor.
Actualmente, España cuenta con más de 13.000 estancos que garantizan un sistema de distribución legal, fiscalizado y sujeto a estrictas normas sanitarias. Desde la Unión de Estanqueros insisten en que “la educación y la prevención son herramientas más efectivas que la prohibición”.
El sector reclama diálogo con el Ministerio de Sanidad para evitar que la aplicación de esta recomendación derive en el cierre de negocios, pérdida de empleo y un aumento del mercado negro. “No estamos en contra de las políticas de salud, pero sí de las decisiones que castigan al pequeño comercio y benefician al contrabando”, afirmaron desde la asociación.




