El sector afronta un déficit estimado entre 600 000 y 700 000 ocupados, especialmente albañiles, fontaneros y electricistas. El origen principal del problema es el envejecimiento: más del 50 % de los trabajadores supera los 45 años y solo alrededor de un 10 % tiene menos de 30. Además, un 70 % no ha completado la educación secundaria.
Según BBVA Research, la productividad del sector arrastra una caída superior al 20 % desde 2013, volviendo a niveles de hace dos décadas. A pesar de la moderada mejora en 2022, el valor añadido bruto por hora sigue por debajo del promedio nacional . Este deterioro obedece en parte a la menor cualificación de la plantilla, bajas tasas de digitalización y cómo la reconstrucción posterior a 2008 no atrajo jóvenes al oficio.
Pedro Fernández Alén, presidente de la Confederación Nacional de la Construcción, alerta de la falta de relevo generacional y destaca la mala imagen del sector tras la crisis de 2008, que disuade a los jóvenes.
La caída en matriculaciones de Formación Profesional para la construcción superó el 45 % desde 2008, enfrentando el desafío de formar solo 600 alumnos anuales en FP frente a la demanda de cientos de miles de trabajadores.
Expertos y patronales proponen impulsar la industrialización del sector, promover la formación profesional y fomentar la regularización controlada de inmigrantes para completar el relevo generacional, que consideran esencial para frenar la pérdida de productividad y afrontar proyectos residenciales e infraestructurales pendientes.




